Adiós al Impuesto al Sol. Ayer mismo recibíamos la noticia: finalmente la Unión Europea dará respuesta a las miles de personas e instituciones que demandaban el derecho a participar en una transición energética real.

Tras una incansable lucha por parte de las organizaciones ambientalistas, La Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de 28 países miembros han acordado prohibir a sus Estados miembros la aplicación del llamado “impuesto al sol“, que permitía que se cobrara a los productores por consumir la energía que ellos mismos generaban. A esta medida se le suma también la iniciativa de conceder a los pequeños productores el derecho a una compensación económica por la electricidad que devuelven a la red general.

Sobre esta medida, el eurodiputado español de Equo, Florent Marcellesi, indicaba a Público que “El acuerdo es decente pero agridulce. La muy buena noticia es que hemos matado el nefasto impuesto al sol”. También insistía que “es muy positivo que, gracias a la presión del Parlamento Europeo, hayamos conseguido que la ciudadanía europea, las cooperativas, las autoridades locales y pequeñas empresas se conviertan en agentes del cambio al poder producir, consumir y almacenar su propia energía renovable. El autoconsumo y las comunidades energéticas se ven reconocidas de forma adecuada y pueden jugar un papel central en la transición ecológica”.

Más allá de esta celebrada prohibición, el acuerdo firmado incluye también otros puntos, como el hecho de lograr un 15% de interconexiones eléctricas entre los Estados miembros para el año 2030, o alcanzar un porcentaje del 14%  de energía renovable en el transporte para esa misma fecha. También cabe destacar el compromiso para elevar al 32% el objetivo de renovables en el consumo final de energía.

 

 

 

Desde nuestro país, en sus primeras intervenciones, Teresa Ribera, la recién nombrada Ministra de Transición Ecológica marcaba sus primeras voluntades: poner fin al impuesto al sol, impulsar las energías renovables, la negativa a prorrogar el funcionamiento de las nucleares y el cierre, relativamente cercano, de las centrales térmicas de carbón.

Todas estas noticias lanzan un doble mensaje de esperanza a la ciudadanía. El primero, que nos escuchan, que nuestras demandas y preocupaciones son debatidas y que como sociedad tenemos el poder y la necesidad de hacer entender a nuestros políticos la necesidad de un cambio de rumbo. El segundo, que cada vez nos encontramos con más sectores a favor de una Unión Europea más verde, sostenible, y respetuosa con el medioambiente.


Con información de Públicoeldiario.es y La Vanguardia. Imágenes de EFE y Karsten Wurth

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