Una de las consecuencias directas del aumento del agujero de la capa de ozono es que cada vez es más necesario el uso de cremas de protección solar durante todo el año. Un uso que se aumenta en verano y que contribuye a destruir la vida marina, especialmente la de los corales.  Para luchar contra ello, los expertos optan por recomendar el uso de cremas no contaminantes. Por su parte, algunos gobiernos ya prohíben en sus playas el uso de cremas de sol dañinas para el medioambiente.
Según ha publicado National Geographic : “se calcula que, cada año, 14.000 toneladas de crema solar acaban en los océanos del mundo; 82.000 productos químicos de productos de higiene personal podrían contaminar los mares; casi el 80 por ciento de los corales del Caribe han desaparecido en los últimos 50 años debido a la contaminación, el desarrollo costero y el calentamiento del agua”.
Hasta tal punto es grave el asunto que dos de los territorios más afectados por el desgaste de los corales, Palaos y Hawai, han decidido prohibir el uso de cremas contaminantes en sus playas en 2020 y en 2021 respectivamente.
Además, en otras zonas especialmente turísticas, como la Riviera Maya, también se promueve el uso de solares biodegradables.Una medida que ha sido acogida con entusiasmo entre los ecologistas marinos. Se pretende con esta nueva legislación, dar un respiro a los corales para que puedan regenerarse ya que, los corales más pequeños absorben con mucha facilidad los compuestos químicos de las cremas lo que hace que se contaminen los corales, se “sequen”, mueran y se depositen en el fondo marino donde siguen contaminando.
Además, aunque no nos bañemos en la playa, los solares pueden impregnar la arena además de que, cuando nos duchemos, esa agua va a parar inevitablemente al mar.
Hemos preguntado a Greenpeace España sobre los daños que producen estos productos y nos han remitido al Consejo Superior de Investigaciones Científicas  (CSIC), que, en 2014 publicó un estudio determinante y en el que se llegaba a la conclusión de que  “las cremas solares son una solución eficiente ante los daños que provoca la radiación ultravioleta sobre la piel. Sin embargo, parte de estos cosméticos son liberados al mar durante el baño, reaccionan con la radiación ultravioleta de la luz solar y generan un fuerte agente oxidante, el peróxido de hidrógeno, que resulta dañino para las microalgas marinas”.
Pero lo más dañino del asunto es que los ingredientes más contaminantes no tienen que ver solo con los filtros solares (como el Octocrileno o el Metoxicinamato) sino que muchas veces se utilizan simplemente para “embellecer” el producto con texturas más suaves y olores más agradables. Por lo tanto, podemos elegir cremas que prescindan de estos productos aunque nuestra crema pueda “perder” en olor y textura. Y parece que ya se está haciendo así, el mercado ha reaccionado ante esta incipiente preocupación y parece que, ante la reacción positiva de los consumidores, cada vez es más común ver en las tiendas (especialmente en las farmacias), protectores no contaminantes.
Una tendencia que parece que se está extendiendo al resto de los cosméticos, que cada vez usan fórmulas más naturales. Como dicen muchos defensores de esta cosmética “no te pongas en la piel, algo que no comerías”. Algo casi imposible en cuanto a filtros solares ya que se necesita casi siempre un compuesto químico (la alternativa más sostenible son los aceites esenciales como el aceite de oliva, de sésamo, coco, caléndula, manteca de karité, buriti o aloe vera pero ofrecen una protección menor). Sin embargo, está en nuestra mano elegir productos que nos protejan a nosotros y a los océanos.
Atrás

Deja un comentario

Entradas recientes

Comentarios recientes

Archivos

Categorías

Facebook
Twitter
YouTube
Instagram
English
Español