Ecologistas en Acción ha publicado recientemente su informe anual de calidad del aire. Este desprende datos francamente preocupantes tanto en términos medioambientales como para la salud de las personas.

En el mencionado trabajo se analiza la calidad del aire que respiró en el año 2017 la población española, más de 46.5 millones de personas. Esta calidad se estima en relación a la salud humana y a la protección de los ecosistemas. Por primera vez la organización medioambiental ha incluido en la ecuación la calidad del aire en los puertos españoles, con una incidencia potencial muy relevante en los núcleos urbanos en los que se encuentran.

Tras haber recopilado información en 800 estaciones medidoras de 127 zonas de nuestro país concluyen que la población que respiró aire contaminado en España, según lo determinado por la directiva 2008/50/CE y el Real Decreto 102/2011, alcanzó a los 17.5 millones de personas. Esto supone un 37.6% de la sociedad. Para la mejor comprensión, uno de cada tres españoles respira aire que incumple los estándares legales vigentes. Con respecto al año anterior, esta cifra supone un aumento de 0.6 millones de afectados.

 

Pero, si se tienen en cuenta los valores recomendados desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son más estrictos que los límites legales en España, concluimos que la población que respiró aire contaminado asciende a los 45 millones de personas. Es decir, el 96,6% de la población. Con respecto al año anterior, supone un aumento de 1,3 millones de afectados.

Más allá de los alarmantes datos recopilados, el informe de Ecologistas en Acción señala las principales fuentes de contaminación por zonas. En el caso de las áreas urbanas, es el tráfico el que más daños causa a la calidad de nuestro aire. En las zonas más industriales, son el carbon y el petróleo las fuentes industriales que condicionan de manera determinante la calidad del aire. Finalmente, en las áreas rurales el problema fundamental responde a las transformaciones químicas de los contaminantes originales emitidos por el tráfico urbano y las industrias para formar otros secundarios como el ozono. Todo ello pone de manifiesto lo siguiente: prácticamente no nos quedan territorios libres de contaminación atmosférica en nuestro país.

Entrando más al detalle, el informe apunta a 17 provincias de Andalucía, Asturias, Cataluña, Galicia, Comunidad de Madrid, Murcia, Castilla-La Mancha y Canarias como las más contaminadas, así como los puertos de A Coruña, Alicante, Almería, Avilés, Barcelona, Cartagena, Gijón, Santander y Tarragona.

Llegados a este punto es necesario recordar lo urgente que resulta tomar medidas para revertir estas tendencias. La contaminación del aire causa hasta 30.000 muertes prematuras en España cada año. Además de ello, supone un enorme riesgo medioambiental que pone en jaque a las especies que cohabitan con nosotros y los ecosistemas.

También podemos enfocar el problema desde una perspectiva económica: los costes sanitarios alcanzan el 3,5% del PIB. Si bien es cierto que los cambios necesarios en modos de producción y transporte implican importantes inversiones, es necesario destacar que los beneficios derivados de esta transición se estima que superen entre el 1,4 y 4,5 a los costes.

Para poder revertir todos estos daños es necesario que se tomen medidas desde las instituciones. En el caso de los núcleos urbanos, que se fomente el transporte alternativo y que los centros de las ciudades cada vez cedan más su espacio al transporte púbico, viandantes y bicicletas. Desde casa, apostar por formas de vida más en consonancia con el respeto por nuestro planeta resulta fundamental. La forma en que nos transportamos, lo que comemos, lo que compramos… Aprender a vivir con menor impacto energético es fundamental, es nuestra mejor propuesta de cambio.


Con información de Ecologistas en Acción. Imagen de Nabeel Syed 

 

 

 

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