Esta semana el glifosato ha ocupado titulares en los medios de comunicación y preocupaciones entre las organizaciones medioambientales. ¿La razón? La Unión Europea ha renovado la licencia del polémico herbicida hasta el 2022. Para ello ha contado con el respaldo de 18 países, entre los que figura el nuestro, a tan solo dos semanas de que expirara la autorización que lo regía.

El glifosato es el herbicida más usado en el mundo y favorito de grandes multinacionales como Monsanto. En Europa, el grupo parlamentario de Los Verdes ha sido el encargado de elevar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea la cuestión. Denuncian una falta de transparencia de los informes de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria sobre el herbicida, en los que observan un “potencial conflicto de interés”.

La decisión tomada por la Unión ha sido criticada por las organizaciones ecologistas y medioambientales que luchan contra su aceptación. Luis Ferreira, responsable de Agricultura de Greenpeace España destacaba que los países miembros no han hecho su trabajo y han traicionado la confianza que los ciudadanos depositaron en ellos. También indicó que la Unión, al tomar esta decisión, había optado por ignorar las advertencias lanzadas desde el ámbito científico, que alertan de la peligrosidad del herbicida. Sobre la postura de nuestro país, Ferreira lamenta que España “se haya puesto de lado de los intereses de las grandes corporaciones frente a la salud pública y medioambiente”.

Desde el Gobierno español, Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha defendido en una entrevista a la Cadena Ser que “el glifosato es un herbicida muy extendido que tiene todos los avales de seguridad alimentaria”.

A pesar de la decisión, podemos atisbar esperanza en las acciones futuras de la Unión Europea con respecto al herbicida. Tomando en consideración que la propuesta inicial de la Comisión Europea era renovar la autorización por 15 años, los cinco años prorrogados pueden levantarnos el ánimo . A fin de cuentas, el glifosato tendrá que pasar una evaluación de riesgo en 2022 en lugar de 2032 como se había previsto.

También debemos tomar buena nota de lo costoso que ha sido tomar la decisión, ante la falta de acuerdo entre los países. El resultado de la renovación ha dado lugar a otros titulares bastante más positivos. En menos de 12 horas Francia ha anunciado que lo prohibirá como mucho en tres años e Italia ha afirmado que en 2020 no se usará en su país.

Las consecuencias sobre la salud y medioambiente han sido ampliamente estudiadas y reconocidas. Recientemente Greenpeace elaboró un estudio titulado Tolerancia a herbicidas y cultivos transgénicos. Por qué el mundo debería estar preparado para abandonar el glisfosatoEn él explica con detalle las consecuencias que su utilización en diversos ámbitos, centrándose en la salud del medioambiente y de las personas.

Entre los efectos negativos de su uso destacan, que los herbicidas que contienen glifosato son usados para el control de malezas sin ser selectivos, lo que provoca la eliminación de toda la vegetación.

Así, el glifosato afecta a la biodiversidad de maneras distintas y a corto y largo plazo. Tiene un impacto negativo sobre los organismos acuáticos como resultado de su utilización en la agricultura. Por ejemplo, diversos estudios afirman que tiene un efecto oxido directo sobre los adultos y renacuajos de una variedad de especies anfibias. Pero no solo, pues estos efectos negativos se han percibido en muchos animales acuáticos: reducción de la expectativa de vida, tasa de reproducción reducida, cambios en la estructura de población o aumento de mortalidad, por mencionar algunos.

Tiene también un impacto directo sobre las plantas no objetivo de su uso. a causa del desvió de la pulverización o la sobrepulverizacion. Esto conduce a una mayor perdida de especies y reducir de la diversidad.

En el ámbito de la salud humana, estudios recientes han demostrado que los herbicidas con glifosato esta vinculada a efectos reproductivos, neurológicos y cancer. Ya en el año 2015  la OMS anunció que este producto “probablemente es cancerígeno para humanos“, introduciéndolo en los productos y acciones de riesgo 2A (probablemente cancerígeno).

Si bien es cierto que los avances legislativos para frenar el uso del glifosato no llevan la velocidad esperada, cabe esperar y seguir exigiendo a nuestros representantes que tomen decisiones más respetuosas con nuestro entorno. La implicación ciudadana es un pilar fundamental para impulsar políticas comprometidas con una sociedad más sostenible.

 


Con información de La Vanguardia, Cadena SER,  Greenpeace y 20 Minutos. Imágenes de Henry Be, EMMANUEL DUNAND AFP y Olivier Hoslet / EF. 

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