Podemos darnos la enhorabuena. Migrar hacia comportamientos, estilos de vida y empresas más respetuosas con el medioambiente ha dejado de ser tarea de hippies. A lo largo de la década, y se espera que así siga, se ha convertido en una actitud mucho más establecida en la sociedad.

Como si de una moda se tratara, no son pocas las empresas que se han percatado de la oportunidad que se abre ante sus ojos y se han subido al carro. Tampoco son pocas las que han encontrado en la sostenibilidad una herramienta para lavar su imagen de cara al público (y de cara ante todo, a sus consumidores).

Como consumidores resulta importante que sepamos, al menos reconocer, qué empresa está migrando hacia modelos de negocio más sostenibles y cuál está usando el “movimiento eco” simplemente como una campaña de marketing más. Es decir, saber discernir entre quien ve en la sostenibilidad una filosofía y quien ve un cero más en su cuenta.

Esta segunda tendencia que mencionamos ha sido denominada como greenwashing (“lavado verde” en inglés). Si bien es cierto que toda acción en favor del planeta es más que bienvenida, merece la pena que nos paremos a reflexionar antes de realizar nuestras compras. Es en este punto en el que nos planteamos, ¿cómo reconozco a una empresa que utiliza la sostenibilidad como simple campaña publicitaria?, ¿cómo distinguir aquel modelo de negocio que verdaderamente ha decidido situar el bienestar del planeta en el eje de sus políticas empresariales?

El primer paso es comprender las características que hacen de una empresa sostenible. No existe una lista como tal, pero sí existen factores determinantes a tener en cuenta. Podremos considerar a una empresa sostenible cuando fomente la creación de un valor económico, medioambiental y social a corto y largo plazo, contribuyendo de esa forma al aumento del bienestar y al auténtico progreso de las generaciones presentes y futuras, en su entorno general.

Una empresa que desee ser sostenible debe ser gestionada con integridad, mostrando un gran respeto por las responsabilidades fundamentales en áreas de derechos humanos, medioambiente, calidad de empleo etc. Tiene también que adquirir un compromiso con la sociedad, aprendiendo a ver más allá de sus propios beneficios desarrollando una filosofía que también mire por la comunidad que la rodea.

Este aprender a mirar por la comunidad requiere por parte de la empresa un mejor entendimiento de la localización. La perspectiva de sostenibilidad debe abordarse desde un ámbito local, prestando atención a las particulares características y necesidades de la zona en la que se sitúa el negocio.

Las empresas sostenibles se tratan por tanto, de modelos de negocio en los que la sostenibilidad en términos económicos confluye con la medioambiental y social. Solo la correcta combinación entre ellas da lugar a una entidad ética, acorde a las necesidades del presente y futuro capaz de responder a las demandas de una sociedad ávida de nuevos agentes empresariales que apuesten verdaderamente por la no degradación del planeta.

Una vez abordado este punto, es importante que reflexionemos y comprendamos que como consumidores tenemos un importante papel. Del mismo modo que una empresa debe entender que sus decisiones afectan a la sociedad, también nosotros debemos aceptar que nuestras decisiones de consumo lo hacen de igual modo. Esto conllevan un gran poder, y por tanto, una gran responsabilidad. Comprar de manera consciente se convierte en un alto en el camino indispensable sin el cual no tendría sentido hablar de empresas sostenibles, pues estás obrarán en gran medida influenciadas por lo que la sociedad demande de ellas.

Una vez asumido nuestro papel en la ecuación, conviene recordar algunas actitudes que como consumidores podemos adoptar para fomentar un mayor avance hacia el progreso sostenible.

Lo primero siempre es preguntar. Este es, sin que quepa duda de ello, el mejor consejo que podemos darte (y además es gratis). Es importante que perdamos el miedo a demandar a las empresas la información que requerimos para hacer una compra consciente y respetuosa con el medioambiente. Podemos pedir información sobre aspectos particulares de su compromiso, iniciativas que hayan llevado a cabo, funcionamiento interno de la empresa, la relación que mantienen con sus proveedores… Cualquier aspecto que pueda explicarnos más en detalle a través de qué herramientas la empresa ha apostado por un modelo de negocio más sostenible.

Leer tampoco está de más. El empacado de un producto puede desvelarnos mucha más información de la que pensamos. Por ejemplo, si ha sido envasado en material 100% reciclado, los ingredientes utilizados, si ha tenido que viajar mucho para llegar a nuestras manos,.. En este sentido es necesario que seamos un poco inteligentes y no nos dejemos guiar únicamente por las etiquetas bio, eco, natural… Como consumidores es necesario que vayamos un poco mas allá y hagamos un ejercicio de lectura (y sobre todo interpretación) algo más completo para poder discernir entre greenwashing y empresa sostenible. Como ya hemos comentado alguna vez en nuestro blog, uno de nuestros mejores aliados para aprender a leer las etiquetas es fijarnos en las certificaciones.

En este sentido cabe destacar que aun habiendo mejorado, todavía falta mucha información en las etiquetas de nuestro producto. ¿Cuánto ha cobrado la persona que lo ha fabricado?, ¿en qué condiciones?, ¿consumo energético?, ¿y de agua? No son pocas las organizaciones medioambientales que demandan que las empresas se vean obligadas a incluir más información sobre los productos que colocan en nuestros estantes.

Buen ejemplo de ello es la campaña Who Made My Clothes? (¿quién ha hecho mi ropa?).  Con esta iniciativa se animaba a los consumidores a tomarse fotografías preguntando directamente a las marcas a través de las redes sociales quién había hecho su ropa. Así se fomentaba por un lado una actitud más crítica e informada de los usuarios y, al mismo tiempo, una toma de conciencia por parte del mundo de la moda.

Queremos seguir hablando de empresas sostenibles. También queremos seguir haciéndonos preguntas sobre modelos de consumo más en consonancia con las necesidades de nuestro planeta. Por ello, en la próxima edición de Another Way Film Festival albergaremos las Cosechas SANNAS, los encuentros de empresas que han incorporado el triple balance al corazón de sus negocios. Una gran oportunidad para descubrir nuevas formas de emprender y consumir y preguntar todo aquello que necesitemos saber.

Y por último,  ¿qué hacer cuando das con una empresa que está llevando a cabo una campaña de greenwhasing? Nunca está de más hacérselo saber. Aunque exista una minúscula posibilidad de que nuestra opinión les haga replantearse su estrategia, merece la pena intentarlo.


Con información de Naciones Unidas y Fashion Revolution. Imágenes de Madison GroomsDaniel Hjalmarsson, Asociación SANNAS y Fashion Revolution

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