Proteger el medioambiente y avanzar hacia una sociedad más sostenible es una tarea que puede realizarse desde diversos ámbitos realizando cambios en nuestros hábitos. La alimentación, el transporte, ahorro de agua o gestión de residuos son de las más sonadas. Son las primeras en las que pensamos cuando nos proponemos ser más ecológicos, pero no debemos olvidar una de las herramientas mas importantes a nuestro alcance nuestro dinero. Votamos y redirigimos la sociedad en la que vivimos con cada decision economica que tomamos. Las inversiones que hacemos y la banca con la que optamos trabajar son de suma importancia ya que canalizan fuentes de financiacion. A poco que ahondemos en el sistema financiero se desvelan los intereses de los diferentes agentes, y una vez mas nuestra decision es relevante para el cambio necesario hacia una economia y sociedad sostenible.

Respondiendo a estas inquietudes han aparecido las bancas éticas, que se proponen generar con su actividad un beneficio no solo económico sino también medioambiental, social y cultural.

Esta alternativa económica se distingue de las bancas tradicionales principalmente en su misión: se comprometen a destinar los ahorros que depositemos en ellos en actividades que generen un impacto positivo, descartando cualquier negocio nocivo para nuestro planeta. No busca especulación, retorno si, pero persigue como nosotros, hacer de la Tierra un lugar mejor en el que convivir.

¿Y cómo lo consiguen? Son diversas las políticas que llevan a cabo. La principal de ellas es que el dinero es invertido en proyectos que generen un retorno a la sociedad: conservación de recursos naturales, energías renovables, cooperación, promoción de la cultura o turismo sostenible. Así no solo consiguen que su actividad sea sostenible, sino que también fomentan la proliferación de proyectos con un impacto positivo. Un auténtico motor de cambio para hacer avanzar nuestra sociedad hacia modelos más justos y éticos.

Asimismo, también cuentan con sectores excluidos por completo de su actividad dado su impacto negativo sobre el medio: energía nuclear, tabaco o armas son algunas de las categorías pertenecientes a esta lista. Sumado a ello, también incorporan otras iniciativas destacables como tarjetas biodegradables, compensación de las emisiones de CO2 generadas por su actividad o materiales de oficina 100% ecológicos. Los estándares de transparencia de la banca ética también suelen ser bastante más altos.

Un buen ejemplo de este tipo de bancos es Triodos Bank, cada vez más popular en nuestro país. Participó en las Cosechas Sannas de nuestra tercera edición, aprovechando la ocasión para explicarnos en qué se diferencian de la banca tradicional y de qué manera contribuyen al progreso sostenible. En nuestro país también opera Fiare, una banca cooperativo que aspira a convertirse en una herramienta al servicio de la transformación social.

Ante los buenos resultados de este tipo de bancos, que cada vez se ganan una mayor confianza por parte de los usuarios, la banca tradicional y otras instituciones también ha empezado a tomarse más en serio sus principios éticos y responsabilidades. Tanto es así que en los últimos años nos han acompañado noticias como la decisión tomada por el mismísimo Banco Mundial de dejar de financiar proyectos de gas y petróleo a partir de 2019.

Ante esta decisión, el secretario general de la ONU, António Guterres, destacó que “el mundo de las finanzas es un factor decisivo para ganar el combate contra el cambio climático, por lo que hay que asegurarse de que trabaja en favor tanto de los beneficios como de la gente y el planeta”.

Cabe esperar que en los próximos años cada vez las instituciones financieras se tomen más en serio el determinante papel que tienen para fomentar sociedades más sostenibles. También que cada vez adquieran un mayor impacto las bancas éticas, fomentando así el avance de la sociedad en su conjunto. Como ciudadanos tenemos el enorme poder de demandar finanzas más responsables y justas. Como siempre, nuestras elecciones pueden marcar el rumbo del planeta. Nuestros esfuerzos por un consumo responsable palidecen frente al impacto que puede tener la redireccion de fuentes de financiacion. Piensalo.


Con información de Triodos Bank, Fiare y Energías Renovables. Imágenes de Joey Kyber y Thomas Richter 

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