La Asamblea de la ONU para el medioambiente es el máximo órgano mundial de toma de decisiones relacionadas con la protección de nuestro planeta. Se ha reunido esta semana en Kenia  bajo el marco de UNEA-3 para poner sobre la mesa las cuestiones que más preocupan en relación a la conservación de la Tierra. Durante estas jornadas, se han apuntado directamente a la contaminación y degradación de los ecosistemas, dos temas que necesitan una solución urgente.

La cita ha reunido a 193 Estados que participan en programas y agendas especializadas. Entre las aportaciones arrojadas durante las reuniones, cabe destacar un informe presentado que alerta de que a fecha de hoy hemos perdido la mitad de arrecifes de coral del planeta. Sumado a ello, también se ha advertido del consumo de casi un tercio de las poblaciones de peces comerciales.

En el marco de esta Asamblea se ha apuntado directamente a la sobrepesca, las actividades extractivas, el turismo, la recreación, el desarrollo costero y la contaminación como motores de esta pérdida de  hábitats y reductores de las poblaciones de especies marinas. Preocupa no solo la desaparición, sino también el acelerado ritmo al que se produce.

Las consecuencias de nuestras acciones, y así se ha constatado desde la comunidad científica,  llegan desde la atmósfera a las profundidades oceánicas. Para poder frenar esta degradación de los ecosistemas se puso en funcionamiento el compromiso Aichi. Este enuncia una serie de metas para procurar la diversidad biológica, funcionando como el instrumento básico y estructural en la aplicación eficaz de lo expuesto en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB). Se trata por tanto de un  marco de acción de diez años (2011-2020) para todos los países y las partes pertinentes para salvar la diversidad biológica y mejorar sus beneficios para las personas

Si bien el compromiso Aichi de proteger el 10 por ciento de las zonas costeras antes de 2020 está conseguido, el fondo marino está siendo desatendido por las medidas de protección. Para la ONU, “proteger el medioambiente marino también requiere de una gestión efectiva”, que tendrá que llevarse a cabo antes de que la situación vaya a más. Durante esta cita se han debatido las medidas que podrían hacer frente a esta degradación de los ecosistemas, apuntando directamente a una mayor implicación de los estados.

El informe se presentó ante líderes políticos y de la sociedad civil llegados de todo el mundo, que se reúnen con el fin de alcanzar un acuerdo hacia una “contaminación cero”. Más allá del informe, hasta 4.000 delegados de todo el mundo coincidieron en apostar por buscar soluciones efectivas también a los cerca de 2.000 millones de toneladas de residuos dispuestos en los cursos de agua diariamente. El crecimiento continuo de la cantidad de desechos que producen los humanos y la lentitud con la que estos se degradan causa que un estimado de 8 millones de toneladas de plástico entren en los océanos cada año, denunció también la entidad. Como se ha comunicado recientemente, a este ritmo para el año 2050 habrá más plásticos que peces en el mar. Todos estos alarmantes datos arrojados requieren de nuestra inmediata atención y reacción.

A menos de que se tomen las medidas oportunas, el futuro de los arrecifes de coral es cuanto menos esperanzador. Desde la comunidad científica se ha advertido en diversas ocasiones de los excesos a los que los estamos sometiendo con nuestra actividad. Recientes estudios han indicado que si no se aplica una protección real y efectiva, poblarán nuestro planeta durante poco más de treinta años. El aumento de la temperatura de los océanos, su acidificación y el deterioro de la calidad de las aguas son los que les han llevado a tal situación.

Sobre las implicaciones medioambientales de la desaparición y destrucción de arrecifes de corales, es necesario destacar que casi la mitad de los peces que los seres humanos consumen viven alrededor de ellos. Su existencia no solo es esencial para protegerlos a ellos, sino que es necesaria para asegurar la biodiversidad de nuestros mares y salud de otras muchas especies y ecosistemas.

Está en nuestras manos relacionarnos con los océanos de una manera menos invasiva. También depende de nosotros tomar las medidas necesarias para fomentar y demandar prácticas más sostenibles que aborden todas las actividades marítimas que realizamos, desde la pesca al turismo. Estamos en sobreaviso de las dramáticas consecuencias de nuestros actos, solo nos queda tomar consciencia y actuar en consecuencia.

 


Con información de: Efe Verde, Metas Aichi y National Geographic. Imágenes de Johnny ChenSam Soffes y Linus Nylund

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